JARA, KAST Y PARISI TIENEN BIEN IDENTIFICADAS A SUS AUDIENCIAS EN REDES SOCIALES; MATTHEI AÚN NO

La candidatura presidencial de Evelyn Matthei estaba modificando su estrategia digital, pero todavía no lograba recuperarse del tiempo perdido. Ninguno de sus videos apareció entre las 30 piezas de mayor impacto publicadas entre el 4 y el 10 de agosto de 2025 en Instagram, Facebook, TikTok y X, según un estudio de la consultora Ananda para La Segunda.
Un segundo informe, elaborado por Estrategia Sur, observó un período más amplio: desde el 7 de julio hasta el 10 de agosto. La medición mostró estrategias de publicación muy distintas. Franco Parisi difundió 2.278 mensajes y Marco Enríquez-Ominami 499, mientras Johannes Kaiser, Evelyn Matthei, José Antonio Kast y Jeannette Jara se movieron en volúmenes bastante menores.
La cantidad de publicaciones no se tradujo automáticamente en impacto. Parisi consiguió ubicar 20 videos entre los contenidos con más reacciones, aunque solo uno entró en los diez primeros. Jara instaló 15 piezas, seis de ellas dentro del top 10 y tres en los primeros lugares. Kast sumó ocho contenidos destacados, varios de ellos en mejores posiciones que los de Parisi. Las demás candidaturas no lograron entrar en ese grupo.
Estrategia Sur advirtió que, además del volumen, era necesario medir cuánto generaba cada publicación. El promedio de reacciones por pieza situaba a Jara y Kast claramente por encima del resto, mientras Matthei alcanzaba un rendimiento inferior. La distancia mostraba que publicar más no garantiza una conexión mayor con la audiencia.
El informe también comparó la tasa de enganche, es decir, la relación entre reacciones y seguidores. Jara lideró con amplia ventaja, seguida por Kaiser y Kast. Parisi, Matthei y Enríquez-Ominami se ubicaron bajo el 1%, pese a que algunos de ellos mantenían una frecuencia de publicación elevada.
La misma tendencia apareció en los comentarios. Jara volvió a encabezar el promedio por publicación, seguida por Kast. Matthei quedó bastante más atrás, con una comunidad menos dispuesta a reaccionar y conversar alrededor de sus contenidos.
Ananda midió la efectividad durante la última semana del período. Aunque Parisi lideró en interacciones totales, su alta frecuencia produjo saturación y redujo el rendimiento de cada publicación. Jara y Kast, en cambio, fueron más eficientes por pieza.
El comportamiento cambió según la plataforma. Kast mostró un desempeño especialmente fuerte en Facebook y TikTok. Jara destacó en Instagram, donde sus contenidos emocionales consiguieron niveles altos de reacción. Kaiser obtuvo su mejor resultado en X. La dispersión confirma que cada candidatura encontraba públicos diferentes y no podía aplicar una misma fórmula a todas las redes.
Rubén Darío, de Ananda, explicó que la efectividad electoral depende de conocer a la audiencia. Jara, Kast y Parisi tenían públicos claramente identificados y mensajes coherentes con ellos: emoción en el caso de Jara, fuerza y orden en Kast, y una narrativa de cambio contra las élites en Parisi.
Parisi optó por una estrategia de saturación. Publicó mucho, alcanzó a una audiencia amplia y ganó visibilidad, pero cada pieza tuvo una efectividad menor. Su apuesta por Facebook también le permitió acercarse a personas de edades intermedias y a un público masculino más alejado de la discusión política cotidiana.
Matthei enfrentaba un problema distinto: todavía no lograba instalar un relato reconocible. Esa dificultad reducía el compromiso que producían sus redes, aunque el estudio ya identificaba un proceso de ajuste.
Felipe Ruiz, de Estrategia Sur, señaló que había dos niveles de efectividad. Jara mostraba fortaleza en la interacción; las candidaturas de derecha acumulaban seguidores; pero Matthei reflejaba también en el plano digital el debilitamiento que mostraban las encuestas.
Para Ruiz, los datos mantenían similitudes con las tendencias agregadas de los sondeos. Parisi venía creciendo como figura outsider, Jara consolidaba una comunidad activa y Kast sostenía un público claramente alineado. La conversación digital no reemplazaba a las encuestas, pero ayudaba a observar cómo cada candidatura instalaba su mensaje y movilizaba a sus seguidores.

